www.hatersi.com

Dandismo.

Para el dandi, la vida es mezquina e insulsa, plomiza, «toda su rebeldía radica en ser distinto de su contexto, en oponerse a la sociedad burguesa de la eficacia, de la productividad y del trabajo». Por eso su aprehensión al arte al más alto nivel, al más absoluto: hacer del arte y la vida una sola cosa. En consecuencia: esteticismo extremo, escándalo, pose, y más escándalo, hacer del cuerpo una obra de arte. La manera de escapar del nuevo mundo que se estaba formando será refugiándose de esta manera en el arte y en artificio. 

De aquí viene la afición hacia el atuendo extravagante que será su expresión original. Es un rebelde, llevado hacia el mal, como Baudelaire, por ejemplo, en la medida en que se rebela contra la regla, la norma, lo que se entiende como el bien, niega la moral común a favor de la propia, el satanismo romántico. 

Halla, pues, la armonía en sí mismo, un individualista. Se enfrenta con su estética, su comportamiento, de manera desafiante y con arrogancia. No es un romántico, bebe del romanticismo en la medida en que su rebelión es una rebelión romántica, sin embargo, no conserva la acción, al contrario, su rebelión es individual y pasiva, sabe que está perdido y aunque denuncia con sus actitudes, no hace nada por cambiar nada. Es el triunfo de la nada. Por eso, el dandi más puro, no es el dandi artista, el dandi literato o el dandi poeta, ni que decir del dandi político (D’Anunzzio, por ejemplo), es el que realmente vive sólo para su aspecto y para el ocio.

El snobismo y la moda, para el dandi, son dos conceptos antagónicos a su idiosincrasia, puesto que ambos esconden un deseo de acercarse a un canon determinado, a lo que cierto grupo, masivo (la moda) o más limitado (el snobismo de los círculos aristocráticos) determina como correcto. El dandi condena estos preceptos. Por eso caemos en un gran error cuando, en la actualidad, relacionamos los dos términos mencionados con el concepto de Dandismo. El dandi es un marginal dentro de la marginalidad, un descalzado, un apátrida, su gusto por lo excéntrico será en mismo causante de su exclusión, de su autoexclusión. 

El dandi es un personaje incapaz de amar pues se ama a sí mismo únicamente. Es un seductor nato, sin embargo seduce no por amor, sino por y para el escándalo o el prestigio, porque esto le regocija, lo estimula. Es una forma de autoseducción. Sus amores siempre serán escabrosos, peligrosos, que implicarán riesgos. No puede ni debe tener amores convencionales. Si sufre por amor, por no poder amar, y se refugia en el vicio, en la vida escandalosa, que escapa de lo convencionalmente correcto.

En sí, la figura del dandi será desconsolada, su rebelión también es una huída. Huye de la sociedad burguesa grisácea de humo y fábrica, opuesta a cualquier forma de arte tal y como lo concibe, huye de su clase aristocrática a la que no descansará de escandalizar. Sin embargo, se sabrá vencido, su actitud es la de Catilinia ante la muerte, una actitud ante la derrota.

5 months ago

  1. hangingonmytongue reblogged this from hatersinc
  2. hatersinc posted this